15 de mayo, Día Internacional de la Familia

Lo que hoy buscamos en la familia es que, en su esencia, siga manteniendo el gran valor de comunidad de afectos y núcleo central de la formación en valores de las personas.

Cáritas Diocesana Tui-Vigo | May. 15, 2019

La Asamblea General de las Naciones Unidas promulgó esta fecha el 20 de septiembre de 1993, y un año más tarde, el 15 de mayo de 1994, tuvo lugar por primera vez el Día Internacional de la Familia.

En este día se centra la atención en las buenas prácticas dirigidas a conciliar la vida familiar y laboral y a asistir a los progenitores en su papel de educadores y cuidadores.

El objetivo es recordar la importancia que tienen las familias como unidades básicas de la sociedad. Con esta fecha, la Organización de Naciones Unidas (ONU) busca crear conciencia sobre el papel fundamental de las familias en la sociedad y, en especial, en la educación de los hijos.

La celebración nos da la oportunidad de reconocer, identificar y analizar cuestiones sociales, económicas y demográficas que afectan a su desarrollo y evolución. Además se trata de destacar el papel de las familias y las políticas familiares como elemento importante para el cumplimiento del Objetivo de Desarrollo Sostenible, que destaca la necesidad de construir sociedades pacíficas e inclusivas para lograr un desarrollo sostenible, un futuro mejor para todos en este mundo del cual somos también todos responsables.

Lo que busca la ONU es “sensibilizar, concienciar, llamar la atención, señalar que existe un problema sin resolver, un asunto importante y pendiente en las sociedades para que, a través de esa sensibilización, los gobiernos y los estados actúen y tomen medidas o para que los ciudadanos así lo exijan a sus representantes”.

En toda encuesta la familia es siempre la institución social más valorada y sin embargo nunca como ahora está siendo tan cuestionada, una vez que el patrón tradicional ha variado dando lugar a un amplio conjunto de modelos de familia. Lo que se ha de buscar es que, en su esencia, siga manteniendo el gran valor de comunidad de afectos y núcleo central de la formación en valores de las personas.

Hoy es un buen día para pararse un minuto y hacernos conscientes del gran valor que supone tener, o mejor, ser una familia. Comprometerse todos a poner, cada uno de su parte, esfuerzo y compromiso para mejorar nuestra realidad familiar. Limar asperezas, buscar el encuentro, dedicar tiempo a comunicarse, tiempo para el beso y los abrazos, tiempo para los niños y los mayores. Que nunca olvidemos que nuestro principal patrimonio es nuestra familia. Un patrimonio que no tiene precio, que no se puede especular con él pero que nos hace más ricos día a día.

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