Baba Mahamane Maiga: un ejemplo de motivación y superación

Hace aproximadamente 9 años que Baba acudió por primera vez al programa de empleo de Cáritas en busca de una oportunidad y de una estabilidad laboral. A pesar de estar en situación irregular y con la única experiencia laboral en España como vendedor ambulante, Baba no se rindió y, con la alegría y motivación que le caracteriza consiguió, en 2015, el permiso de residencia y trabajo que tanto ansiaba gracias a un contrato de trabajo.

Cáritas Diocesana Tui-Vigo | Jun. 30, 2020

Baba Mahamane Maiga llegó hace 11 años a España en busca de un futuro mejor. Es el mayor de 8 hermanos, hijo de policía y vigilante de profesión en Senegal. Sin embargo, no dudó en venir para España en cuánto tuvo la oportunidad. “Cuando estaba en Senegal y veía que la gente que emigraba traía de todo de Europa, incluso coches, tuve claro que quería emigrar a España. Siempre me gustó el español, desde el colegio, y la imagen que se proyecta de Europa en África es muy buena”.

Los comienzos en España no fueron fáciles. Reconoce que es afortunado porque, a diferencia de muchos de sus compañeros, él vino con un visado de 10 días, aunque siempre supo que no volvería a su país.

Su primer destino fue Lanzarote, porque allí tenía un amigo de Senegal que le recibió en su casa y con su familia. “Me dijo que lo único que había que hacer era vender. Yo nunca lo había hecho, pero no pasaba nada”. Bajaba todos los días a la playa a vender pulseras y relojes, pero le costaba mucho ganar algo de dinero: “Lo pasé muy mal en Lanzarote, me costaba muchísimo ganar tan siquiera 5 €, por lo que decidí llamar a un vecino de Senegal que sabía que vivía en Vigo.  Me dijo que podía ir a Vigo cuando quisiera, pero que el trabajo que podía realizar también era el de vender películas, y otros objetos por las cafeterías, la calle, etc.” Pero Baba no se lo pensó porque ya no aguantaba más en Lanzarote, cogió un vuelo hasta Barcelona y después un autobús hasta Vigo y se fue en busca de una vida mejor.

Continúo como vendedor ambulante en la ciudad, pero esta vez en terrazas y en cafeterías: “lo más duro cuando llegas a un sitio nuevo es no saber cómo manejarte, sólo vas corriendo de un lado a otro en busca de algo de dinero. Cuando empecé vendiendo me daba mucha vergüenza entrar en una cafetería ante la mirada de la gente, porque entiendo a la gente y a nadie le gustan que vayan a molestarle mientras están comiendo. Pero nosotros estamos aquí para buscarnos la vida. La verdad es que siempre me he sentido muy bien acogido por los españoles”.

Fue en esta época cuando conoció Cáritas. Un amigo le habló de la entidad para que acudiera en busca de ayuda. No le importa reconocer que le ayudaron a pagar una habitación un par de meses, porque esta ayuda que le sirvió de impulso para asentarse en la ciudad y empezar a estabilizarse económicamente: “ al principio, cuando comencé en el Programa de Empleo no tuve suerte, pero me atendían muy bien y me tenían siempre presente para las formaciones que organizaban y para ayudarme en mi búsqueda de empleo».

Tras conseguir su primer empleo de cuidador de una persona dependiente los fines de semana y en vacaciones a través de una amiga,  en 2015, Baba pudo conseguir documentación gracias al contrato de trabajo que le ofrecieron esta familia para la que trabajaba. Este nuevo empleo, su nueva situación administrativa y las buenas referencias que daban sus empleadores de él le abrieron muchas puertas consiguiendo posteriormente otros trabajos que compaginaba con el primero. «Fue gracias a Cáritas que conseguí mi segundo empleo. Me llamaban cuando tenían alguna oferta en la que encajaba mi perfil. Siempre voy a agradecer la confianza que depositaron en mí”.

Desde entonces Baba no ha parado de trabajar y gracias a este último trabajo pudo adquirir, por fin, algo de estabilidad económica que le permitió volver a Senegal a reencontrarse con su familia y amigos que hacía tantos años que no veía.

Su próximo objetivo es sacar el carnet de conducir y encontrar un nuevo empleo, ya que se quedó sin trabajo al fallecer la persona a la que cuidaba. Sin embargo, esto no impide que siga con las mismas ganas de avanzar y de conseguir sus objetivos. Se considera un luchador y sabe que puede conseguir todo aquello que se proponga.

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